La Trinchera Obrera

Lucha de clases, Revolución y Socialismo en el Siglo XXI

XXY

Publicado por la trinchera en Julio 17, 2008

XXY presenta la vida de Alex, una joven hermafrodita de 15 años

XXY presenta la vida de Alex, una joven hermafrodita de 15 años

Reseña de la película XXY

Vanesa Contreras Capó*

En momentos en donde los derechos de las personas están siendo amenazados con resoluciones como la 99, que afortunadamente no se pudo imponer, y en donde se sigue intentado encajonar a las personas en roles de género, y coartando sus derechos, aparece una película que no sólo cuestiona todo esto sino que va más allá al presentarnos la vida de Alex [Inés Efron], una joven hermafrodita de 15 años que está comenzando el proceso de virilización.

Lucía Puenzo, directora y guionista de este filme, lleva a la gran pantalla el drama de una familia de Buenos Aires que se ve obligada a emigrar a la costa uruguaya para evitar que su hija, Alex, sufra la humillación de los bonaerenses y la presión de los médicos dispuestos a amputarle a la joven el genital masculino que la hace diferente. Una vez en Uruguay, los padres de Alex, Kraken [Ricardo Darín], un biólogo marino dedicado a la protección de tortugas marinas, y Suli [Valeria Bertuccelli] evitan cualquier tipo de castración y mantienen a su hija con hormonas para evitar su masculinización hasta que ella decida qué hacer con su cuerpo. Así han vivido por 15 años hasta que reciben la visita de unos amigos de Buenos Aires, Erika [Carolina Peleretti], su esposo Ramiro [Germán Palacios], un cirujano plástico muy interesado en la intersexualidad de Alex, y su hijo adolescente Álvaro [Martín Piroyanski]. La trama se desenvuelve entre la estadía de los amigos citadinos, y su insistencia en castrar y evitar que Alex se desarrolle como un hombre, la preocupación de los padres de Alex por evitar cualquier tipo de sufrimiento a su hija, sobre todo Kraken que evita la mutilación de las tortugas tanto como la de su hija, y la relación que va creciendo entre Alex y Álvaro, que no sabe que ésta es hermafrodita hasta que tienen su primera relación sexual.

Ambientada en un pueblo costero [Fotografía: Natasha Braier] de pescadores, en donde lo natural es lo que rige la vida de las personas, XXY juega con el contraste de binomios para finalmente proponernos una visión, cuanto menos, inesperada.

El primer contraste que se percibe es el de ambiente costero uruguayo con el de la ciudad de Buenos Aires ya que, aunque la ciudad nunca aparezca físicamente en la película, está presente no sólo porque es de allí de donde se mudan los padres de Alex cuando ésta nace, sino que también es desde allí de donde vienen los amigos para tratar de “solucionar” la condición de Alex.

El contraste entre Kraken, cuyo nombre nos hace pensar en ruptura, y Ramiro se agudiza a lo largo de la trama. El primer contraste que vemos entre ellos es el de las profesiones, Kraken, un biólogo marino, frente a Ramiro, un cirujano plástico. Mientras uno se encarga de estudiar la naturaleza tal y como es, el otro pretende “mejorarla”. Esta es una de las grandes pugnas de la trama, Ramiro que quiere hacer de Alex una mujer y frenar el desarrollo biológico de su cuerpo, y Kraken que, aunque al principio le cuesta, termina aceptando que su hija será hijo en un par de años. Otro elemento de contraste entre ambos es su rol como padre, Kraken es un padre preocupado por Alex y tolerante con ella, que dejó su vida en la ciudad por el bien de su hija y está dispuesto a enfrentarse a cualquiera que trate de hacerla daño. Ramiro, por el contrario, vive preocupado de su carrera, su familia es parte del status quo que hay que mantener pero en realidad no le preocupan. Su intolerancia queda reflejada no sólo en su empeño de operar a Alex sino también con su hijo por el que se preocupaba de que fuera homosexual.

El contraste de géneros está marcado al darnos cuenta que la trama se centra principalmente en los hombres, las mujeres, Suli y Erika, quedan en un plano aparte. Sin embargo, este contraste desaparece, o se resuelve, en Alex, nombre que puede ser tanto de hombre como de mujer, en cuyo cuerpo conviven los dos sexos.

Por último es necesario señalar la relación que surge entre Alex y Álvaro, una relación que se niega a ser categorizada como heterosexual u homosexual precisamente por la intersexualidad de Alex. Una relación que va más allá del cuerpo y que está basada en la confianza de los jóvenes.

Lucía Puenzo arma una trama en donde el conflicto no está en el cuerpo de Alex, sino en la sociedad al obligar a las personas a elegir desde que nacen cómo ser y cómo comportarse. XXY es una película que abona al diálogo, tan necesario en estos momentos, sobre el género y plantea una nueva mirada a las relaciones.

* La autora es estudiante doctoral del Programa de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico y miembro del Taller de Formación Política. Este artículo fue publicado originalmente en el periódico Claridad.

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